Entrevista a Gaspar Hernández, periodista y escritor

“A MUCHOS LA AUTOCURACIÓN A TRAVÉS DE LA MENTE LES PUEDE PARECER ALGO EXTRAVAGANTE”

El director de “L’ofici de viure” de Catalunya Ràdio ha sido galardonado con el Premi Josep Pla 2009 por su primera novela, “El silencio”.

Por Silvia Gelices

Puede resultar paradójico que alguien que se sirve de la voz como herramienta profesional pueda titular una novela con el nombre de “El silencio”. Y es que no se trata de un silencio sin vibración, sino más bien de un silencio construido a base de palabras calladas que invitan a reflexionar a través de la meditación sobre el paradigma de la nueva conciencia y sobre la enfermedad como una oportunidad para recibir amor. “El silencio” es la primera novela del periodista Gaspar Hernández y ha sido galardonada recientemente con el Premi Josep Pla 2009 por “la belleza extraordinaria del monólogo del protagonista”, entre muchos otros atributos.

Su primera novela ya tiene premio, ¿contento?

Estoy muy orgulloso del galardón y a la vez siento una gran responsabilidad al respecto porque Josep Pla es uno de mis autores de cabecera y he aprendido muchas lecciones de vida de él. Es un honor para mí ganar un premio tan prestigioso.

¿Por qué la tituló “El silencio”?

A simple vista puede resultar paradójico titularla “El silencio” cuando en la novela el narrador se pasa toda la noche hablándole a una mujer enferma de cáncer que está dormida para que se cure.
Y es que el título alude al silencio interior conseguido mediante la meditación y que nos permite saber quiénes somos en esencia.

El narrador habla en primera persona y muchos podrían identificarlo con usted. ¿Es su alter ego?

Sé que corro el riesgo de que me identifiquen con el narrador pero quería apostar de una manera radical por la verosimilitud de la historia. Por eso busco precisamente esta ambigüedad: la de un narrador que no se identifica claramente pero que tiene muchos puntos en común conmigo, y éste es el juego que propongo.

¿Una mezcla entre realidad y ficción?

Así es. Yo propongo al lector entrar en un terreno donde la línea que separa la realidad y la ficción es muy débil. Pero Umiko, la protagonista, una mujer con un cáncer terminal que se quiere curar contra todo pronóstico a través de la mente, está inspirada en un personaje real.

¿Por eso ha optado por hacer aparecer en su novela personajes famosos como Baltasar Porcel, John Malkovich, Pascal Comedale, Álex Rovira…?

Claro, quería darle un toque de autenticidad, realismo y verosimilitud a una historia de ficción con una temática -el de la autocuración a través de la mente- que a muchos puede parecer inverosímil y extravagante. Por eso me interesaba anclarla lo máximo posible en nuestra realidad y lo acompañé de personajes y hechos reales. Quiero que el lector se quede con la duda de si esto ha pasado o no.

Usted mismo lo dice, un tema un tanto extravagante éste de las remisiones espontáneas de enfermedades. ¿Qué opina de las curaciones “milagrosas”?

Cada vez hay más científicos, sobre todo norteamericanos, que están estudiando qué pasa cuando una persona se cura contra todo pronóstico. Los diagnósticos suelen ser acertados, pero a veces hay errores en los pronósticos. Por suerte, la psiconeuroinmunoendocrinología ya está estudiando entre otras cosas qué papel juegan las emociones y el poder del pensamiento en las curaciones. Hay enfermos que se curan contra pronóstico, se les da una palmadita en la espalda y lo celebramos diciendo que se ha producido un milagro pero esto no se investiga, si se investigase sabríamos cómo ha ocurrido ese “milagro”. También habría que dedicar más recursos a la investigación del poder del efecto placebo.

En la novela apunta que la enfermedad puede ser una gran oportunidad de superación personal.

Que es una oportunidad se sabe siempre a posteriori. Cuando hablas con psicooncólogos te cuentan que muchos de sus pacientes que pasaron por una enfermedad que podría ser terminal y la superaron llegan a verla como una bendición. Eduardo Punset decía recientemente en una entrevista que casi agradecía el cáncer por todo el amor que había recibido.

¿Y usted qué le diría a alguien que se está muriendo?

Nadie nos enseña qué decirle a un enfermo terminal. Después de años investigando, documentándome y hablando con pacientes ingresados en la unidad de cuidados paliativos he descubierto que las palabras dicen muy poco en estas situaciones lo que de verdad importa y comunica son los pequeños gestos como una sonrisa, un abrazo, una caricia o simplemente el saber estar y escuchar.

Su novela está llena de referencias a un sutil escepticismo a los libros calificados de autoayuda. ¿Qué opinión le merecen?

La protagonista, Umiko, y su amiga Pema creen ciegamente en el poder de la palabra para curarse y en los llamados valores de autoayuda. Y el narrador al principio es muy escéptico. Yo no soy tan escéptico como él. Yo creo que la división entre autoayuda y libros serios ha quedado desfasada. Escritores como Rojas Marcos o Punset escriben libros de autoayuda y son libros de mucha categoría. Algo debe de estar cambiando en nuestra sociedad cuando un libro como “El secreto” lleva sesenta semanas siendo el libro más vendido en España y en Catalunya. No es el libro que yo escribiría o creería a ciegas, pero seguramente dice algunas verdades aunque éstas estén presentadas de manera sensacionalista.

¿Así, “El silencio” podría ser calificado como autoayuda?

Es una novela de ficción con el decorado de fondo de la autoayuda. Quien quiera leerla como novela de autoayuda o como manual de meditación lo podrá hacer, pero no pretende ser ni una cosa ni la otra.

La meditación es la columna vertebral que rige toda la novela. ¿Usted también aplica la filosofía zen en su vida diaria?

De hecho “El silencio” es un homenaje a los escritores japoneses Kawbata y Tanizaki. Y sí, me gusta la forma de percibir la realidad del zen ojalá pudiera aplicarla más en mi vida, pero lo intento meditando cada día.

Hábleme de sus silencios radiofónicos, esa otra manera que tiene de meditar.

Vivimos en una sociedad colapsada por las palabras que nos inundan y nos desbordan. Y de estas palabras pocas realmente son importantes: hay mucho charlatán suelto que habla por hablar repitiendo tópicos y lugares comunes y yo intento modestamente potenciar los silencios como un pequeño bálsamo en medio de toda esta vorágine de palabras. El silencio interior puede ser una vía para conectar con la esencia de quienes somos -que no es precisamente ni nuestro nombre ni nuestra personalidad-.

Y como bálsamo a tanto dramatismo nada mejor que un toque de erotismo ¿no?
La historia está recorrida por una suave y elegante tensión erótica entre el narrador y Umiko. Hay momentos en que la novela necesita respirar y oxigenarse para descargarla de tanto dramatismo y estas pausas eróticas lo consiguen.

UN MEDITADOR RADIOFÓNICO

Nació en Sant Esteve d’en Bas (Girona) y tiene 37 años, aunque procura en la medida de lo posible “no perder el tiempo contando el tiempo”, por eso intenta vivir en todo momento el presente, el aquí y el ahora. Se define como periodista y escritor, pero sobre todo se considera un gran lector de buenas historias, de gustos poco complicados y estrambóticos. Como periodista dirige y presenta el espacio radiofónico “L’ofici de viure” de Catalunya Ràdio, un programa que gira en torno a temas de psicología práctica y espiritualidad. Asimismo colabora en diferentes medios de comunicación, entre ellos como entrevistador en la contraportada de El Periódico.
Respecto al mundo literario, presenta junto a Jordi Llavina el programa sobre novelas “El book insígnia” para algunas televisiones locales de Catalunya. Recientemente ha recibido el Premi Ciutat de Barcelona al mejor programa de radio por su rigor e innovación.
“El silencio”, galardonada con el Premi Josep Pla 2009, es su primera novela editada por Destino (catalán) y El Aleph (castellano).

Entrevista publicada en Diari de Terrassa el 21 de marzo de 2009

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2 pensamientos en “Entrevista a Gaspar Hernández, periodista y escritor

  1. Me encantó el artículo “Las palabras pueden curar” escrito en la revista Mente Sana, en breve leere “El silencio” , tambièn se lo recomendé a mi prima con cáncer terminal… Creo en los milagros y en los procesos de autocuración.
    Se que el camino espiritual es individual y a la vez colectivo.
    Les solicito puedan referirme a un Guía que pueda ayudarle en este proceso, pues realmente lo necesita.
    Ella vive en León Guanajuato, México, ya no puede viajar,ya no acepta quimioterapias, sin embargo tiene ánimo y fé y está agradecida conmigo por recomendarle el libro del Silencio, ojalá puedan ayudarnos en este proceso.
    Mil gracias,
    Gloria

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