Entrevista a Ferran Ramon-Cortés, consultor en comunicación

C:/exportafer0001.JPG“Acabamos enseñando lo que más necesitamos aprender”

“El premio” es un manual para hacer realidad nuestros sueños aunque las cosas no siempre sucedan como las hemos previsto

“Si me tocase la lotería…”. Éste es en muchas ocasiones el empujoncito que necesitamos para empezar a “soñar” y plantearnos la posibilidad de un cambio significativo en nuestras vidas que nos permita ser más felices. Pero la lotería casi nunca toca -aunque a algunos terrassenses afortunados han estado de enhorabuena con la del Niño-. La buena noticia es que no hace falta que eso ocurra para empezar a cambiar de vida porque el cambio no depende de la suerte, el azar o el destino, sino de nuestra propia voluntad.
El último libro del escritor y consultor en comunicación, “El premio”, es un claro ejemplo de ello un manual lúcido y sobrio para hacer realidad nuestros sueños, aunque esta vez la lotería que nos toque sea otra (y no precisamente valorada en euros).


Puestos a escoger, mejor cambiar de vida con un millón de euros en el bolsillo como le ocurre al protagonista ¿no?

Claro, pero supeditar el cambio a algo que tú no puedes controlar es como mínimo frustrante. El cambio no depende del azar o de las circunstancias que nos rodean, sino de nuestra voluntad y decisión reflexionada de querer o necesitar cambiar.


“Para tapar agujeros”, suelen decir aquellos a los que les toca.

Exacto, pero más del 50% de los “afortunados” al cabo de dos años están igual o peor que antes porque no han sido capaces de modificar su manera de vivir y crearse un auténtico proyecto de vida a partir de la reflexión profunda.


Pero el día a día es demasiado estresante y complicado para pararse a reflexionar, ¿no cree?

El problema es que si no buscas un tiempo para pensar qué es lo que estás haciendo con tu vida y haces balance emocional (porque la razón es muy tramposa) el día que explota, explota de verdad y salir del pozo de la depresión es mucho más complicado y costoso.

A la mayoría la palabra cambio les resulta incómoda aquello de “más vale loco conocido…”.
A veces el cambio resulta inevitable, aunque te resistas a él.
Mira, existen dos indicadores inequívocos de que necesitas un cambio -aunque la mayoría de veces no somos conscientes de ello-.
Uno es cómo afrontas tu día a día: te despiertas sin ilusión y no te sientes satisfecho con lo que haces. Otro es cómo te ve la gente de tu alrededor: si estás irritable, malhumorado, te ha cambiado el carácter… estás pidiendo a gritos un cambio.


Sí, todo eso está muy bien pero cambiar todas las piezas del puzzle a veces no resulta tan sencillo.

No siempre tienes por qué cambiarlas todas, a veces basta sólo con volver a encajarlas en el lugar correcto, es decir, revisar tus relaciones personales, elegir bien a tus compañeros de viaje…
o reorganizarnos el tiempo y dar prioridad a lo que es importante para nosotros. Stephen Covey decía que lo que más importa está enterrado bajo montañas de problemas urgentes y preocupaciones inmediatas. ¡Y cuánta razón tiene!

El protagonista del relato bien podría ser su alter ego, ¿me equivoco?
Así es, narra mi experiencia personal en primera persona. El hecho de que al protagonista le toque la lotería es sólo un recurso narrativo para novelar mi historia.


¿Y a usted qué es lo que le empujó a cambiar de vida?

Me he dado cuenta que acabamos enseñando lo que más necesitamos aprender. Hace nueve años sentí la necesidad de aprender comunicación para mejorar los conflictos que tenía debido a mi mala comunicación en el trabajo y en mi vida personal. Me di cuenta de que mi carrera como ejecutivo publicitario en una gran multinacional se había estancado, y no porque profesionalmente fuera mediocre, sino por la manera cómo me comunicaba.


Claro, no quiero ser grosera pero he leído en algún sitio que le tachaban de vehemente.

Así es. Me comunicaba con dureza, de una manera impositiva, taxativa e inflexible, siempre queriendo tener razón. Y además era muy reactivo a las críticas, estaba a la defensiva y reaccionaba con agresividad, síntomas todos ellos de mi inseguridad personal.

Le entiendo…
La primera reacción es de blindaje, lo niegas y buscas excusas para no aceptarlo y toda esta carga de insatisfacción la estás proyectando en tu entorno. El primer paso es darte cuenta y esto ocurre el día en que te dices ‘y si tienen razón’.


Cuando lo descubres ya has recorrido la mitad del camino.

Mi maestro en el proceso de cambio, Oriol Pujol Boratau, me dijo una frase reveladora: lo que resiste, persiste lo que aceptas se transforma. Así descubrí un mundo que me apasiona, el de la comunicación, y si a mí me ha ayudado por qué no va a poder ayudar a otras personas.


Y para muestra un botón: contágieme su pasión por la comunicación.

Mira, la mente es una criatura metafórica. La información es un proceso cerebral, pero la comunicación es un proceso emocional.
Y si quieres comunicar hay que llegar a las emociones y tocar la fibra sensible.


Y nada mejor que contar historias (como la del premio) para emocionar.

Claro, las historias conectan con las realidades emocionales de las personas porque eres capaz de identificarte o ponerte en el lugar del otro. El cerebro procesa los conceptos y rápidamente los olvida, en cambio las historias quedan grabadas en nuestra memoria emocional.


Pero a veces no nos atrevemos a exteriorizar los sentimientos.

Es verdad, tenemos pánico a comunicar las emociones porque socialmente nos han enseñando que hay que esconderlas porque denotan debilidad.


Los chicos no lloran, tienen que pelear… que decía Miguel Bosé.

Así es, además tampoco estamos a-costumbrados a que nos las muestren y las recibimos con un punto de incomodidad sin saber cómo reaccionar. Las emociones no se pueden controlar y si las retienes explotan en el peor momento y es cuando te dices ‘vaya numerito que acabo de montar’.”

ESCRITOR CON LIBROS DE IDA Y VUELTA

Ferran Ramon-Cortés (Barcelona, 1962) es licenciado en Económicas y Empresariales por ESADE. Tras una breve experiencia en el márketing escogió la publicidad como profesión trabajando como ejecutivo publicitario en una gran multinacional. Hace casi una década sintió la necesidad de aprender comunicación para mejorar a nivel profesional y personal. Y descubrió que la comunicación es probablemente la habilidad más determinante en nuestras vidas. Por eso en los últimos años se ha dedicado al estudio de la comunicación personal y las relaciones interpersonales en las empresas. Actualmente compagina su trabajo como consultor en la agencia Paradigma FCM con los seminarios y talleres de formación en empresas, instituciones y universidades. Asimismo colabora en diversos medios de comunicación.Es autor de los libros “La isla de los 5 faros” (2005), “El cuaderno de bitácora” (2006), “Virus” (2007), “Conversaciones con Max” (2008) y su último libro, “El premio”, todos ellos editados por RBA (castellano) y La Magrana (catalán).

Entrevista publicada el 4 de julio de 2009 en Diari de Terrassa

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